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Transferencia de embriones: ¿Por qué uno es mejor que dos?

Transferencia de embriones: ¿Por qué uno es mejor que dos?

Para varias parejas que llevan mucho tiempo intentando concebir un bebé, el embarazo múltiple es una de las opciones más deseadas tras haber invertido un gran esfuerzo económico y sobre todo emocional. Sin embargo, no están tomando en cuenta los riesgos que implica transferir dos embriones al útero.

Entre las principales complicaciones de llevar dos bebés o más en gestación, podemos mencionar la posibilidad de desencadenar anemia en la mujer y un posible aumento de la presión arterial que podría derivar en preeclampsia. Asimismo, los vómitos y nauseas tienden a ser a ser más frecuentes.

Para el bebé, los riesgos son más variados. Por ejemplo, al transferir dos embriones se pueden implantar dos en un inicio, pero se podría desarrollar un feto interrumpiendo el desarrollo del segundo, al cual se le conoce como “gemelo evanescente”. Además, el riesgo de insuficiencia placentaria aumenta. Esta condición se caracteriza por la incapacidad de la placenta de proveer los nutrientes necesarios para los dos o más fetos en gestación, retrasando su crecimiento. Estos problemas podrían afectar el peso de los bebés al nacer o adelantar la fecha de parto. Existe también un aumento en el riesgo de malformaciones, abortos y pérdidas fetales.

Niños prematuros: Riesgos al nacer

Al implantar dos embriones con el fin de lograr un embarazo de mellizos, se podría aumentar el riesgo de un nacimiento prematuro; es decir, aquellos que se dan antes de las 37 semanas completas, cuando el bebé aún no tiene todas las condiciones para nacer.

Debido a su inmadurez anatómica y funcional, los bebés prematuros tienen mayor riesgo de sufrir complicaciones perinatales y requieren de cuidados especializados hasta que se estabilizan. Entre las más comunes podemos mencionar:

  • Trastornos y problemas respiratorios como apnea o displasia broncopulmonar, debido a que los pulmones pueden no estar totalmente desarrollados.
  • Hipotermia, por las dificultades para controlar su temperatura corporal.
  • Poco desarrollo del sistema inmunológico provocando que el bebé sea más proclive a desarrollar infecciones.
  • Trastornos cardiovasculares, como hipotensión sistémica.
  • Ictericia a causa de que el hígado no está lo suficientemente desarrollado.

No obstante durante los primeros dos años, el niño puede desarrollar distintas afecciones que pueden estar relacionadas con su prematuridad. Estas secuelas son difíciles de diagnosticar en el momento de nacimiento. Se las puede clasificar en 3 niveles:

  • Secuelas graves: parálisis cerebral, retraso del desarrollo medio o profundo, o ceguera bilateral.
  • Secuelas medias: parálisis cerebral (pero con posibilidad de adquisición de la marcha) y sordera central.
  • Secuelas leves: retraso del desarrollo ligero, alteraciones motoras leves, deficiencia visual y epilepsia

Así mismo, desde los 6 años podrían observarse secuelas de prematuridad en los niños que, hasta entonces, habían tenido una evolución en apariencia normal, tanto desde el punto de vista neurológico como el pediátrico. Estas secuelas están relacionadas generalmente con aspectos concernientes al desarrollo intelectual y alteraciones de aprendizaje.

Recomendaciones finales:

Es bien entendido que se debe respetar la decisión los futuros padres; sin embargo, esta debe seguir las indicaciones del especialista en fertilidad las cuales están basadas en el perfil médico de cada pareja. Por lo general, se recomienda transferir al útero un solo embrión a parejas sin hijos que tengan un buen pronóstico; es decir, tener menos de 35 años, una óptima calidad embrionaria y que se encuentren en su primer o segundo intento.

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2019-03-21T16:53:04+00:00Blog, FIV|

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